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giovedì 7 aprile 2011

Ezequiel Zaidenwerg traduce Guilhem de Peitieu

La lírica provenzal, o poesía trovadoresca, escrita en lengua de oc, es la más antigua expresión lírica en lengua romance e influyó en Italia y en las literaturas hispánicas de la Edad Media. Se trata de poesía culta en lengua vulgar, escrita para ser recitada, de sensibilidad cortesana y centrada en el amor cortés, en el cual el amante rinde vasallaje a la amada. Estas composiciones eran recitadas por trovadores, entre los que destacan los provenzales Guilhem de Peitieu, Marcabru, Bertran de Born y Bernart de Ventadorn.







dalla incredibile fucina de http://zaidenwerg.blogspot.com/

 

                      Guilhem de Peitieu  

Voy a hacer unos versos sobre nada 

Voy a hacer unos versos sobre nada:
no hablarán ni de mí ni de otra gente,
ni del amor ni de la juventud
ni ninguna otra cosa,
sino que los habré compuesto en sueños
encima de un caballo.

No tengo idea de a qué hora nací,
no soy alegre ni soy taciturno,
no soy sociable ni tampoco huraño,
ni puedo ser distinto,
porque así me hechizaron cierta noche
sobre una alta montaña.

No puedo distinguir si estoy despierto
o acaso duermo, si no me lo dicen;
y por poco me rompe el corazón
una pena amorosa;
pero eso no me importa ni una hormiga:
por San Marcial lo juro.

Estoy enfermo y temo hallar la muerte;
y sólo sé lo que escucho decir.
Voy a buscar un médico a mi antojo,
no conozco a ninguno;
si me cura, buen médico será,
pero no si empeoro.

Tengo una amiga, aunque no sé quién es:
puedo dar fe de nunca haberla visto;
nada hizo que me plazca o que me pese,
y eso a mí no me importa:
pues nunca hubo franceses ni normandos
adentro de mi casa.

Aunque jamás la vi, la amo mucho;
aunque no me hizo bien ni me hizo mal;
si no la veo, me lo tomo en broma;
no me importa ni un gallo:
conozco a una más gentil y hermosa,
que vale más que ella.

Yo no sé si el lugar adonde vive
está en una montaña o en el llano;
no me atrevo a decir el mal que me hace,
mejor guardo silencio;
me pesa mucho que se quede aquí
y por eso me voy.

Hice los versos, no sé sobre quién;
ahora se los voy a enviar a alguien
que por medio de otro va a mandarlos
de mi parte a Peitau,
para hacerme llegar la contrallave
del estuche de ella

Testo originale e traduzione italiana in http://ottantanovenuvole.blogspot.com/2011/04/farai-un-vers-de-dreit-nien-non-er-de.html

sabato 26 febbraio 2011

Quello che l' amore causa ai poeti, E. Zaidenwerg, traduzione A. Bisonni, Arr. poetico A. Pancirolli


Quello che l' amore causa ai poeti 
non è tragico: è atroce. Una triste
rovina tocca ai poeti che l' amore cattura,
poco importa il loro orientamento o identità
poetica. L' amore porta al totale disastro
della uniformità i poeti gay,
i poeti  pansessuali e bisessuali 
le poetesse femministe, i poeti femminielli
e quelli ossessionati dal genere
e i degenerati in ugual misura ed i perversi polimorfi:
ed quelli ossesionati per la poesia
metrica  si arrendono di fronte all' amore
che non distingue tra ideologia,
poetica e programmi. Ai profeti della torre d' avorio
getta a capofitto dal loro attico eburneo. Agli apostoli
del Zeitgeist, che proclamano senza vergogna che la lirica è morta,
permette di  perseverare nell' errore
e nelle loro prolisse tirate. Causa una emorragia palatale
a coloro che piegano casti aforismi diagonali,
agli ermetici di latta, a coloro che riempiono
di vuoto i loro versi, ai falsari del silenzio,
e a coloro che traducono  haiku castigliani
all' italico modo.  Ai puristi della voce  recide
il loro dolce lamentare, e ai maniaci del ritmo
taglia le falangi, e storpia
l' intimo metronomo che portano vicino al cuore 
e marca il ritmo dei loro versi.  Resuscita
i ciechi, gli sfortunati e tutti gli altri
insofferenti e ribelli senza motivo o causa
poetica, e  cura il disordine ragionato
di tutti i sentimenti. Sommuove dalla notte oscura
coloro che  chiedono luce per la poesia
nelle caverne del sentimento , e li  restituisce senza soste
alla notte fonda della carne letterale. Ciò che  l' amore
fa ai poeti,  con pazienza e gentilezza,
mentre le farfalle lentamente ne rodono lo stomaco
ed il pancreas poco a poco smette di funzionare,
è alquanto fastidioso. A quelli che cercano con impegno
e precisione da chirurghi  l'esattezza nella parola
rovina il polso,  ed invece di darle vita, nel suo sforzo la distrugge.
E a coloro che con ardore e devozione perseguono
l' assoluto nella poesia, come un Graal 
tutto di luce, tesa, diafana e febbrile,
annebbia le certezze e lo stesso desiderio
di placare l' ansia. Ciò che inavvertitamente,
l'amore fa ai poeti, mentre  beati si ingozzano di pernici, è acuto,terminale,
fulminante. E' un torrente travolgente
di prosa, che stimola e moltiplica, con progressione esponenziale,
i bifolchi e gli imbecilli della poesia:
quelli che senza ragione tagliano i propri versi modesti;
i cavalieri compulsivi;
i disegnatori tipografici del verso,
coloro che spezzano la sintassi senza saperla
trasformare; coloro che  scavano l'etere alla scoperta di inauditi                                                                            inascoltabili  neologismi;    
i moderni senza scuse; coloro che credono di scoprire
fuochi artificiali nei propri versi balbuzienti;
i contestatori automatici, i porno poeti;
coloro che spargono grandi nomi per le fronde
dense delle proprie poesie,  come Hansel e Gretel  lasciavano
briciole;coloro che impostano nella loro voce
vuota i dispiaceri di una lobotomizzata infanzia;
i poeti belli e felici, capricciosi;
le tribù urbane e le groupie della poesia pubescente;
i poeti pop e le rock-star del verso; i videopoeti ed i performers;
gli ufo-poeti, in volo o rasoterra, identificati;
gli oggettivisti senza oggetto
nè sguardo; coloro che pretendono che la poesia
si vesta da mendicante; i filosofi poeti;
e i cultori convinti della "prosa poetica": L'amore,
che muove il sole e gli altri poeti,
li porta fino all'estremo parossismo; li trasforma
in terra, in fumo, in ombra, in polvere, eccetera;
in polvere innamorata.
E se pure risulta che tra loro
si amano amorosi i poeti pari,
felici nel proprio amore solare senza scansione,
come se fossero fatti davvero l' uno per l'altro,
un buco nero di opinioni nebulose,
taciti colpetti sulla schiena e commenti al loro passaggio,
stelle nane che, raffreddandosi, si assorbono tra di loro
e scompaiono. *




Blogger zaidenwerg said...
Lo de "enanos enfriándose" tiene que ver con la cita anterior de Dante ("amor / que mueve al sol y a los demás poetas"), porque las enanas blancas son estrellas del tipo del sol que ya no producen energía, y que están condenadas a enfriarse lentamente hasta desaparecer.
 

Lo que el amor les hace a los poetas, Ezequiel Zaidenwerg

Poeti e poetiche messi alla berlina in una poesia che sotto il velo dell' ironia nasconde una feroce critica e una stupefacente conoscenza delle varie tendenze poetiche.




Ezequiel Zaidenwerg



Lo que el amor les hace a los poetas 

no es trágico: es atroz. Les sobreviene
una luctuosa ruina a los poetas que el amor captura,
sin importar su orientación o identidad
poética. El amor lleva al total desastre
de la uniformidad a los poetas gay,
a los poetas pansexuales y bisiestos,
y a las poetas y poetrices feministas, fementidas o veraces;
a los obsesionados con el género
y a los degenerados por igual, y a los perversos polimorfos:
y hasta los fetichistas de los pies
del verso capitulan a las plantas del amor,
que no distingue ideología,
programa ni poética. A los vates de la torre de marfil
los precipita del penthouse ebúrneo
directo a planta baja. A los apóstoles
del Zeitgeist, que proclaman sin empacho que la lírica está muerta,
les permite insistir en el error
y en sus prolijas parrafadas. Les produce una hemorragia palatal
a los que comban parcos aforismos diagonales,
a los herméticos de lata, a los que envasan
sus versos al vacío, a los falsarios del silencio,
y a los que fraguan haikus castellanos
al itálico modo. A los puristas de la voz les corta en seco
su dulce lamentar, y a los maniáticos del ritmo
les quiebra las falanges, y estropea
el íntimo metrónomo que llevan junto al corazón
para marcar el paso de sus versos. Les compone el sensorio
a los videntes y malditos y demás
rebeldes e insurrectos sin razón ni causa
poética, y les cura el desarreglo razonado
de todos los sentidos. Desaloja de su noche oscura
a los que piden luz para el poema
en las cavernas del sentido, y los devuelve sin escalas
a la trasnoche de la carne literal. Lo que el amor
les hace a los poetas, con paciencia y mansedumbre,
mientras las mariposas lentamente les ulceran el estómago
y el páncreas poco a poco deja de funcionar,
es harto inconveniente. A los que buscan con ahínco
y precisión de cirujano la palabra justa les arruina
el pulso, y en lugar de dar la vida, la aniquilan en su afán.
Y a los que con ardor y devoción persiguen
un absoluto en el poema, como un grial
todo de luz, tirante, diáfana y febril,
les nubla las certezas, y el deseo mismo
de saciar su ansiedad. Lo que el amor
les hace a los poetas, inadvertidamente,
mientras cosen y cantan y se atoran de perdices, es agudo, terminal
y fulminante. Es un torrente arrollador
de prosa, que espolea y multiplica, en progresión exponencial,
a los zopencos y palurdos de la poesía:
a los que cortan sin razón sus versos diminutos;
a los jinetes compulsivos;
a los diseñadores tipográficos del verso;
a los que quiebran la sintaxis sin saber
torcerla; a los que escarban en el éter a la busca de inauditos neologismos inaudibles;
a los modernos sin pretexto; a los que creen descubrir
la pólvora en sus versos balbucientes;
a los contestatarios automáticos y a los porno-poetas;
a los que sueltan grandes nombres por la densa
fronda de sus poemas, como Hansel y Gretel arrojaban
migas; a los que impostan en su voz
vacante los mohines de una infancia lobotomizada;
a los poetas bellos y felices, caprichosos;
a las tribus urbanas y los groupies de la poesía pubescente;
a los poetas pop y los rockstars del verso; a los videopoetas y performers;
a los ovni-poetas, voladores o rastreros, identificados;
a los objetivistas sin objeto
ni vista; a los que exigen que el poema
se vista de mendigo; a los filósofos poetas;
y a los cultores convencidos
de la “prosa poética”. El amor,
que mueve el sol y a los demás poetas,
los lleva hasta el postrero paroxismo: los convierte
en tierra, en humo, en sombra, en polvo, etcétera:
en polvo enamorado.
Y si resulta todavía que entre ellos
se aman amorosos los poetas pares,
felices en su amor solar sin escansión,
como si fueran en verdad el uno para el otro
un agujero negro de opiniones nebulosas,
tácitas palmaditas en la espalda y comentarios al pasar,
enanos, enfriándose, se absorben entre sí
y desaparecen.


Qua sotto il bellissimo blog
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